Super Mario. Cambios en el BCE

Probablemente sea el economista con mayor peso en Europa. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo es uno de los pilares de la incipiente recuperación económica en el Viejo Continente, (España constituye un capítulo diferente). Después de la etapa de Jean Claude Trichet al mando de la máxima autoridad monetaria europea, la llegada de Super Mario, como le llaman algunos, ha supuesto un antes y un después en los mercados.

La confianza es uno de los vectores que determina hacia dónde van los mercados y si es firme, la situación parece menos difícil de afrontar aunque objetivamente sea la misma. Draghi ha puesto esa confianza encima de la mesa, Europa tenía ganas de agarrarse a un clavo ardiendo porque si se rasca en la trayectoria del actual presidente del BCE, hay dudas o puede haberlas.

Decir, a estas alturas de curso, que Grecia mintió cuando rindió cuentas a Europa en relación a su contabilidad no es descubrir la pólvora. Bien, Mario Draghi podría haber participado por acción u omisión en el maquillaje contable del país heleno para disfrazar su déficit verdadero. Se ha pasado por alto el pasado profesional de Super Mario que fue alto ejecutivo de Goldman Sachs en Europa cuando Goldman Sachs era uno de los dioses financieros del Olimpo de Wall Street. Después, todo resultó ser una farsa, hubo que rescatar al gigante financiero con diez mil millones de dólares y resultó que le obligaron a dejar su condición de banco de inversión para convertirse en un banco comercial. Por cierto que los supuestos negocios turbios que habría hecho Goldman con Grecia rondaron el imaginario colectivo al comienzo de la crisis, ahora ya la frágil memoria se lo ha llevado todo.

Sea como fuere, el mercado ha querido olvidar el pasado y ha hecho un ejercicio de voluntad férrea al creerse el discurso del presidente del BCE. A Europa le hacía falta un héroe y le ha tocado a él. Hacer, lo que se dice hacer tampoco ha hecho milagros. Ha acometido la mayor bajada de tipos de interés de la historia, cierto, ha dado liquidez a los bancos y lo más importante: la Vieja Europa, ávida de líderes, se lo ha creído. Su discurso de julio de 2012 haciendo alusión a la sujeción del euro por parte del BCE supuso un antes y un después en la crisis, tanto que hasta la bolsa española se disparó ese día (26 de julio) seis puntos porcentuales.

No han hecho más de lo que ha hecho la Reserva Federal de EEUU, de hecho las medidas de estímulo para la economía han sido más y más fuertes al otro lado del Atlántico que a éste. Tal vez Super Mario no sea tan Super como parece, o tal vez si se investigara realmente su paso por Goldman Sachs y su relación con Grecia, el héroe dejaría de serlo. Pero no interesa. El efecto Draghi es real en Europa y hacía falta un profeta en el que creer y llegó él. La psicología, una vez más, se muestra más fuerte que la realidad en sí misma. No hay peor ciego que el que no quiere ver, o mejor observador que el que ve incluso donde no hay. La fe (en Draghi) mueve montañas (de acciones en bolsa).

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